¡Te respeto y te admiro!
Toda una vida contigo:
así quiero vivir yo.
Buenos días, Padre mío,
vengo a pedirte perdón.
Perdón por tanto pedirte.
Perdón por poco escucharte.
Hoy vengo solo a mirarte,
quiero aliviar tu dolor.
Pues puestos a no pedirte
no te pediría nada,
mas mi condición humana
se empeña en esta excepción:
¡hoy te pido que hoy sonrías!
¿Qué te hace feliz a Ti?
Hoy te pido solo eso:
¡Lo que a Ti te haga feliz!